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sábado, 1 de octubre de 2016

El mundo de TURCIOS


A ciegas, NO

Ilustración del maestro Omar Figueroa Turcios.
Por RAFAEL GONZÁLEZ RICHMOND

A ciegas, NO. Ya pasó la euforia de Cartagena: Gobierno y Farc han firmado el Acuerdo de La Habana.
Observo con atención y prudencia el delirio que despiertan estos eventos entre las víctimas y los jóvenes fanáticos de ‘La Paz’, los discursos de protagonistas y los análisis, leo comunicados y comparo medios que informan y distorsionan cada concepto, cada gesto.
El perdón genérico y colectivo ‘ofrecido’ por Timochenko es celebrado sin dar razón concreta sobre los secuestrados-desparecidos, los niños reclutados, las mujeres abusadas y el diario vivir de quienes pasan miedos entre extorsiones y amenazas. Apenas se divisa una difusa promesa de paz.

Todo es posible, si logramos consenso

Muchas emociones encontradas. Nudo en la garganta, lágrimas que brotan. Piel erizada. Silencio. Silencio. Silencio. Todo parecería estar dicho. La esperanza, la ilusión, los sueños de paz, la posibilidad de un mañana diferente… Pero no. No todo está dicho.
Muchas dudas atrapadas en la memoria y otras que brotan entre los resquicios del Acuerdo imperfecto.

Sobran los soldados de Facebook

Todo parece indicar que el próximo domingo dos de octubre, la mayoría de colombianos que saldrán a votar, avalarán el “Acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera”.

Es decir, parece que va a ganar el SÍ y comenzará un larguísimo período de ejecución de los acuerdos.

Corresponsal de guerra ausente

Ilustración del maestro Omar Figueroa Turcios. TURCIOS.
Por MARÍA MATILDE RODRIGUEZ

A todos los que me han dicho que votaré por el Sí porque no conozco la guerra les respondo lo siguiente: Es cierto, yo no tengo nada que ver con la guerra. Lo repetí tantas veces que me lo creí. En mis recuerdos permanece una foto borrosa en blanco y negro de una pequeña iglesia levantada sobre un monte triste de un pueblito de La Mojana.

Cuando mi padre vivía señalaba ese retrato con el dedo y decía que a esa iglesia se la había llevado el río junto con la escuela y varias casas. Por esa razón repitió cuatro veces quinto de primaria porque no había nada más que hacer, por eso mismo las madres del pueblo matricularon a sus hijos una y otra vez en el mismo curso. Que cuando pasó la inundación y el Cauca recuperó su cauce se quedaron solos para siempre porque hasta Dios se había marchado del pueblo.

martes, 6 de septiembre de 2016