Están equivocados quienes creen que pueden decir lo que quieran, cuando quieran, sin que la ciudadanía les ‘cobre’ sus desafueros verbales.
La palabra puede ser usada para construir consensos, para generar ámbitos de paz y reconciliación, para formar ciudadanía, para proponer ideas y conseguir seguidores. Pero (hay un pero), también puede ser usada para destruir, desinformar y generar inconformismo difícil de subsanar.
