La visita apostólica deja un mensaje claro: estamos viviendo momentos
históricos que requieren compromisos de la misma talla
Ha pasado una semana desde que el Sacerdote Jesuita, hoy Pontífice Romano: FRANCISCO I, diera su primer paso por Colombia. Su visita, luego de 31 años de ausencia de un Pontífice Romano, más allá de las especulaciones y de la emotiva devoción de quienes lo siguieron por las ciudades que visitó, deja un mensaje directo al mundo, que volvió sus ojos a Colombia, para rezar juntos el ÁNGELUS DOMINICAL desde Cartagena de Indias, y pensar que la paz, la reconciliación, el perdón, la concordia pero ante todo el compromiso de no repetición de actos de violencia o propagación del odio, son posibles.
