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El rebusque diario en el trasegar de las personas en habitabilidad de calle.
/Foto: Róbinson Ospina Buitrago, CIUDAD PAZ.
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Por ISIS BELEÑO RODRÍGUEZ
Editora de CIUDAD PAZNo se trata de un hecho nuevo. Ni siquiera de uno que apenas se evidencia. Los habitantes de calle deambulaban por Bogotá –principalmente, por las vías del centro- como si fuesen fantasmas. La ciudadanía les ignoraba y les temía, les olvidaba y les silenciaba.
La presencia de los
habitantes de calle en los denominados barrios residenciales afectaba –y
afecta- la percepción que esa misma ciudadanía tiene de la seguridad. Los
cambuches instalados en ciertas zonas –en inmediaciones del río Arzobispo, La
Macarena y Bosque Izquierdo, y bajo decenas de puentes y en parques– son parte
del paisaje urbano cotidiano. Terrible, sí, pero cierto.
